Mundo internacional

Política, solidaridad y más

Archivos de la categoría ‘Economía y comercio internacional’

Reflexionando sobre los FAD: Forma de Arruinar el Desarrollo

Publicado por Salomé Arnáiz González en 18 agosto 2009

economia mundialLos créditos FAD o Fondo de Ayuda al Desarrollo son un instrumento crediticio nacido en 1976 en virtud del cual el gobierno español destina un cierto fondo a países que están en vías de desarrollo persiguiendo con ello un doble objetivo:

Por un lado se trata de créditos que permiten la entrada de empresas españolas en países empobrecidos para que España pueda de esta forma dar a conocer sus productos y su mercado fuera de sus fronteras adquiriendo una condición de competitividad ventajosa en relación a la que podría alcanzar en países con similar desarrollo económico al español.

Por otro lado posibilita que los países en vías de desarrollo accedan a condiciones más favorables en términos crediticios que las que podrían tener en una situación de mercado corriente. Ello es debido a que estos créditos tienen el matiz de entenderse como deuda concesional al tener un obligado porcentaje de donación sin intereses (un mínimo del 35%). 

 La pregunta que subyace al intentar expresar la finalidad de este instrumento aparentemente solidario es la siguiente: ¿fomentar la internacionalización de la economía española en países del tercer mundo es un objetivo compatible con atender las necesidades de los países más empobrecidos? ¿Puede haber un entendimiento unánime entre intereses empresariales y humanitarios?

Para empezar a abordar estas preguntas hay que tener en cuenta que estos créditos son concedidos de manera ligada. Esto significa que para poder recibirlos, los países que se endeudan han de hacerlo, además, comprando los bienes y servicios españoles. Ello excluye la posibilidad de, al menos, potenciar sus recursos internos haciendo uso de mano de obra local, con una nula libertad de contratación que les posibilite fomentar sus propias empresas locales en la realización de proyectos españoles. Esto implica que los beneficios que redundan de la aplicación de estos proyectos recaen únicamente en la economía española, lo cual no sería tan llamativo si no fuera porque precisamente se trata, al ser un Fondo de Ayuda, de fortalecer economías empobrecidas.

En este sentido, resulta bastante comprensible la contundente afirmación que el Informe de Desarrollo Humano en 2005 hizo al respecto del uso de estos créditos por los países ricos: Posiblemente, la práctica de “atar” las transferencias financieras a la adquisición de servicios y bienes en los países donantes es la forma más notoria de arruinar subrepticiamente la eficacia de la ayuda.

Desde hace ya muchos años, tanto la sociedad civil organizada en sus diversas formas (ONGs, asociaciones…), como los partidos políticos de la oposición, como el propio Gobierno, han expresado la necesidad de reforma de este instrumento. Sin embargo, como muchos otros asuntos, no dejan de ser papeles encima de una mesa de compromiso electoral. Vistas las incompatibilidades tanto políticas, como económicas, como sobre todo morales de estos créditos, muchos han sido los compromisos del gobierno actual en la limitación de las concesiones de este tipo. Compromisos que no han sido sino asunciones teóricas violadas de manera sistemática y sutil.

Poco después de asumir el cargo el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación afirmaba: “estamos trabajando de manera serena y ordenada para afrontar los problemas graves de concepción y de gestión que hemos heredado y por tanto el FAD será objeto prioritario en la revisión de los criterios”. Asimismo, la ley 38/2006 socialista reguladora de la gestión de la deuda externa, expresaba en una de sus disposiciones que “El Gobierno presentará en las Cortes Generales, para su tramitación y, en su caso, aprobación en la presente Legislatura, un Proyecto de Ley que regule el Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD).” Papel mojado, al menos por ahora. Aunque según Miguel Sebastián, Ministro de Industria, se trata de una reforma que “está cerca”.

Con la tan trajinada revisión, se habla de la sustitución de los FAD por otros dos que tratarían de cumplir los mismos objetivos pero de forma separada, para así, al menos, ser coherente con sus pretensiones teóricas. El primero de estos fondos prometidos se conocerá con el nombre de Fondo de Promoción del Desarrollo, y su carácter novedoso respecto de los FAD redunda en que dejarán de ser, como éstos, de carácter ligado, y por tanto habrá libertad de contratación de empresas y mano de obra local. Al menos en teoría y en principio. El segundo de ellos será el Fondo para la Internacionalización de la Empresa, que perseguirá de manera manifiestamente definida un fin comercial aunque ajustado a las directrices de la cooperación española.

No obstante, muchas son las buenas voluntades con las que el gobierno se comprometió desde 2004. Es por ello que resulta algo confuso que sea el mismo Gobierno que a través de Moratinos nos prometió abordar este tema como prioritario, el que por primera vez en su historia aprobó en 2006 la mayor dotación anual presupuestaria a los créditos FAD con un total de 850 millones de euros.

Por otro lado, si tenemos en cuenta que hasta el momento uno de los criterios inviolables a la hora de seleccionar los países destinatarios era, según el Secretario de Estado de Comercio, “ser países solventes y gozar de una razonable situación financiera desde el punto de vista de la deuda”, no se entiende cómo el Gobierno sólo en 2004 y 2005 aprobó más de 55 millones de euros para países como Ghana, Mauritania, Senegal y Nicaragua, países todos ellos altamente endeudados que no aguantan nuevos créditos ni en condiciones normales de mercado ni fuera de ellas.

En otro orden de cosas, potencias económicas como China o Indonesia, ocuparon en 2004 las primeras posiciones en las listas de destinatarios de los FAD, no siendo ni mucho menos países núcleo de atención de la cooperación española. Asimismo, ante el terrible tsunami que azotó en 2004 parte de la costa asiática, el gobierno aprobó unas partidas el 72% de las cuales estaban constituidas por fondos FAD en el paquete de la “ayuda humanitaria” que el gobierno español envió. Indicativo preocupante para la AECI y el Gobierno es que ninguno de los países afectados respondió a esta oferta.

Si el presente no nos es suficiente, el reciente pasado histórico no resulta más convincente al respecto. Somalia tiene en la actualidad una deuda con España que suma un total de 22,63 millones de euros. ¿De dónde surge semejante monto de dinero? Se retrotrae a la dictadura de Mohamed Siad Barre y a la compra que hizo en aquel momento al gobierno de Felipe González de una serie de vehículos militares que alentaban el funcionamiento del régimen dictatorial. ¿Es normal que esta deuda computara a efectos de Ayuda al Desarrollo? ¿De qué sirve condonar deudas si con ellas financiamos guerras, hambre y pobreza? Es más, ¿alguien tendría la desvergüenza moral de decir que se ha coadyuvado al desarrollo de un país por el hecho de condonar o canjear una deuda externa tan ilegítima como esta? María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del Gobierno, anunció en 2006 que Somalia iba a ser uno de los países beneficiados del canje de la deuda por proyectos educativos.  Si el canje de deudas externas es más una maldición que una bendición es objeto de otro artículo.

Por el momento parece que FAD puede llevar a conclusiones equívocas. No es lo mismo hablar de Fondos de Ayuda al Desarrollo que de Forma de Arruinar el Desarrollo.

 

 

Publicado en Economía y comercio internacional, Política internacional | Etiquetado: , , , , , | Deja un Comentario »

Distintas perspectivas en la fiscalización del proceso globalizador por FMI

Publicado por Salomé Arnáiz González en 13 agosto 2009

Sede del FMI en Washington

Sede del FMI en Washington

Durante mucho tiempo, el FMI y las grandes potencias económicas del mundo han tratado de promover la influencia de la globalización como factor de crecimiento y estabilidad. Nos constan las consultas multilaterales, los planes estructurales y los intentos de hacer de la economía mundial, una economía globalizada.

No debemos olvidar que el FMI tiene como fin, entre otros, evaluar si una determinada política económica es compatible con el crecimiento económico no sólo interno sino externo al propio país. Es decir, si una cierta política económica redunda no sólo en crecimiento del Estado que la promueve, sino en beneficio también del resto de la Comunidad Internacional. Es en ese factor externo en el que empieza a entrar en juego la globalización. Así, si realmente el FMI debe controlar que las economías internas redunden en un beneficio de la economía externa mundial, es porque el FMI tiene un papel asignado en el control del proceso globalizador. En este sentido, creo que el mundo actual tiene más que asumido que la globalización es un proceso innegablemente necesario  (aunque no siempre justo e igualitario) de la economía, del comercio, de la sociedad contemporánea. Por mucho que en numerosas ocasiones, sobre todo en las actuales de crisis, quisiéramos afirmarlo, lo cierto es que las economías no pueden sobrevivir aisladas, unas al margen de las otras. De ello se deriva que los planes estructurales (no siempre fáciles de abordar para los países en desarrollo) que son impulsados por el Fondo potencien como uno de sus instrumentos el fortalecimiento de la capacidad importadora, precisamente porque la importación en un país es igual de importante que su exportación: burdamente hablando podríamos traducirlo como “lo que no tengo yo no lo tendré nunca si no acudo a ti, que sí lo tienes”.

Rodrigo Rato, abordaba la cuestión en su día, como máximo responsable del FMI, como un problema multilateral y de responsabilidad común. Esto, en pura teoría, debería encajar perfectamente con lo que conocemos como globalización: algo que afecta a todos. Sin embargo, no es ésta la única de las visiones que a lo largo de los últimos años se nos ha hecho llegar desde las altas esferas. Economistas del otro ala, como Eric Toussaint,  que ha dedicado gran parte de su vida profesional a hacer oír una voz que cada vez parece más creíble, nos hablan de otra forma. Si el FMI no sólo cumpliera con su labor de vigilancia, sino que en base a ella interviniera tajantemente en aquello que no se ajusta a un correcto proceso de llevanza del fenómeno globalizador, la situación que hoy se da en el seno de ésta y otras instituciones internacionales, como el Banco Mundial, no se estaría dando.

El proceso globalizador, como inevitable que es, apenas tiene nada de común o de multilateral, sino más bien todo lo contrario, alude a la falta de legitimidad democrática que preside la institución supuestamente encargada de encauzar de forma correcta el proceso, de forma que la multilateralidad que debería imperar en un proceso tan importante queda reducida a unos pocos. Ahora bien, en mi opinión no toda la culpa debe atribuirse a esos pocos países que toman las riendas en el proceso globalizador, quizás sí parte, pero no toda. A nadie se le escapa  cómo son utilizados en muchos casos los créditos otorgados por el FMI a países con graves conflictos bélicos, conflictos que en una muy importante parte son financiados por estos préstamos.  Como afirma el prestigioso profesor de la Columbia Bussiness School, Raymond Fissman “La corrupción en los países ricos es una fuente de desigualdad, un riesgo para el correcto funcionamiento de las instituciones democráticas, y en general un impedimento para alcanzar mayores tasas de bienestar social. Sin embargo las consecuencias de la corrupción sobre los países del tercer mundo son más graves. Primero, porque la corrupción esta muy unida a la pobreza: los países del tercer mundo lideran todos los rankings de corrupción existentes, la corrupción en estos países está más extendida y es de mayor magnitud. Por ejemplo, el ex presidente de Zaire, Mobutu, durante su mandato, extrajo de las arcas públicas 5.000 millones de dólares para sus cuentas personales, una cifra equivalente a la deuda externa zaireña en 1997″ E

Esto no es ya culpa de Estados Unidos o de Europa, sino culpa de, por un lado una institución incapaz de controlar el destino de lo confiado so pena de ser señalados por intromisión en asuntos internos del Estado beneficiario, una institución que por tanto es concesionaria de unos créditos que financian subdesarrollo. Y por otro lado culpa de unos Gobiernos corruptos no merecedores de ningún tipo de ayuda mientras sigan demostrando la incapacidad que les caracteriza para poder conducir a sus países a una mínima estabilidad.

 Pero, ¿sería realmente el Gobierno y sus corruptos mandatarios quienes sufrirían el ahogo internacional? He ahí uno de los grandes dilemas del siglo XXI.

 

 

 

Publicado en Economía y comercio internacional | Etiquetado: , , , , , | 1 comentario

Una pirámide sin cimientos

Publicado por Salomé Arnáiz González en 30 noviembre 2008

o_domino

¿Cómo definir la situación financiera en la que el mundo está en estos momentos?

Yo diría que la presente crisis financiera responde a una pirámide sin cimientos. Me explico:

Una de las principales razones por las que estamos donde estamos es que cada día se juega con dinero que no existe. Con cimientos que no existen. Los peces gordos de las grandes multinacionales, los grandes empresarios, los gigantes bursátiles y todos los agentes internacionales del mundo económico-financiero compran y venden haciendo transacciones de miles de millones de euros que no poseen. 

Yo puedo ahora mismo hacer la compra de “x” cantidad de acciones en bolsa por un valor de 600 millones de euros y tres horas después haberlas vendido, sin que por consiguiente haya habido tiempo para que me carguen esta suma, y en consecuencia sin que haya habido tiempo de comprobar si tengo fondos para hacer frente a esta adquisición. Así es como funciona la selva del mercado y esto es lo que ha ocurrido hoy y lo que va a ocurrir mañana.

No es que sea muy experta en temas financieros ni mucho menos, pero hacer esto tiene un nombre: especular. Y su práctica desenfrenada tiene una consecuencia: crisis financiera.

Especular puede definirse como “el negocio en cualquier mercado  con el objeto de conseguir utilidades aprovechando las diferencias de precios entre distintos momentos del tiempo”.

He decidido escribir algo acerca de esto porque leyendo en la prensa estos días atrás un vergonzoso caso que supongo que todos habremos oído en mayor o menor medida, me ha hecho pensar que la especulación en la bolsa y los efectos que ésta genera tiene mucho que ver con la situación en la que nos encontramos ahora y que más o menos, nos afecta a todos.

Sí, estoy hablando del caso Blue Prime y de su “creador” Trinitario Casanova. Un caso de fraude bursátil a gran escala que este personaje ha hecho estallar en la prensa económica-financiera internacional. Sin embargo lo uso sólo como un ejemplo de tantos como se irán descubriendo, otros que permanecen en la clandestinidad del juego bursátil y otros que, para suerte de quienes juegan en él, salen legalmente bien construidos. Sea como sea, es lo mismo, todo ese juego acaba conduciendo a engrosar la gran bola de nieve que ha llevado a la seria situación actual de recesión económica mundial, cuya causa se relaciona de manera directa con otras de las causas que la han provocado, como  el colapso de la burbuja inmobiliaria y la crisis hipotecaria de los últimos años.

Antes de pasar a comentar esta pequeña crónica del murciano empresario Trinitario Casanova, me gustaría dar otra pequeña definición del término “especulación” atendiendo a otra de sus acepciones: “Conservar la posesión del balón para desarrollar un juego sin calidad“. Creo que ésta es una definición que ilustra a la perfección el Trinitaresco pelotazo.

 

casanova99El “Negocio” de Trinitario Casanova

Trinitario Casanova es el nombre que ha dado tanto que hablar en los últimos meses en la prensa económica internacional. Este murciano promotor inmobiliario no ha sabido manejar un juego sucio que él mismo comenzó.

Todo empezó cuando el banco holandés Fortis decidió en junio de 2007 conceder a Casanova la financiación que necesitaba para comprar el 3,5% de la participación del Banco Popular. Ante semejante desembolso (más de 394 millones de euros) Fortis advirtió al empresario: “Trinitario, si los títulos bajan de los 12,37 euros que has pagado por ellos  con nuestro préstamo, tendrás que poner la diferencia en cash”. Por aquél entonces Casanova empezaba a temer la amenaza que para las cotizaciones de los bancos iba a suponer la crisis económica que se estaba gestando. Pero el empresario estaba dispuesto a hacer cuanto estuviera en su mano para mantener competitivas las valiosas acciones que había comprado.

 

 

clip_image002En junio de 2008, los peores sueños de Trinitario se hacían realidad: sus acciones en Banco Popular empezaban a hundirse y las que había adquirido por 14 euros estaban por debajo de los 7. Ante el inminente fracaso de tan optimista inversión inicial, Trinitario urdió un desesperado plan de rescate.

Pocos días después “del susto”, el diario Negocio, del que curiosamente había sido propietario Casanova, publicaba en su portada una OPA misteriosa: “Un grupo mejicano financiero llamado Blueprime ha confirmado su intención de adquirir un 20% del Banco Popular”. A las pocas horas, las arruinadas acciones del murciano en el Banco Popular remontaban hasta alcanzar su mayor precio en el mercado.clip_image001                                                                                                        

El hecho se vio como simple coincidencia, nadie parecía advertir que el medio estaba favoreciendo la publicación de noticias que generaban las mejores condiciones para que Casanova alcanzara sus fines y pudiera librarse de la ruina que le supondría ante Fortis la depreciación de las acciones.

                           

                                                                                 Presidente de Fortis Bank

Sin embargo, tanta coincidencia empezaba a generar sospechas. ¿Por qué Blue Prime sólo mostraba interés en el 3.5% de las participaciones de Casanova? ¿Por qué otros inversores con mayor porcentaje de participación en Banco Popular aún no habían recibido propuestas a pesar de que Negocio afirmaba que así era? ¿Era mera coincidencia que las acciones hubieran aumentado de forma súbita su valor en tan poco  tiempo y justo cuando más le convenía a Trinitario? ¿Apuntaban los hechos de verdad a una manipulación mediática por parte del murciano en el diario Negocio? Ante estas preguntas, la CNMV decidió pedir más información a Blue Prime acerca de su identidad y las personas que la formaban. Pero no halló respuesta.

La verdad quedaba al descubierto y el plan de huida de Casanova había fracasado. Las peores pesadillas del fantasmal montaje de Trinitario se habían hecho realidad y sobre este personaje murciano recaía la acusación de haber creado un inversor ficticio que anunciaría la compra de sus acciones en ruinas, lo que generaría una súbita subida de los valores bursátiles. Pero a estas alturas la CNMV ya había cazado a Casanova y éste no tuvo más remedio que enfrentarse a la investigación que la Fiscalía iba a llevar a cabo. Finalmente el pasado 7 de noviembre se marchitan las últimas esperanzas de Trinitario cuando Anticorrupción le denuncia por la comisión del delito de difusión de noticias falsas para alterar los precios de mercado.

 Si os ha parecido interesante os recomiendo que accedáis a estos dos documentos adjuntos de WorD. Han sido confeccionados por el profesor Ignacio Muro de la facultad de periodismo de la Universidad Carlos III, muy ilustrativos y que explican de forma muy gráfica cuál ha sido la trayectoria de este personaje, ahí podréis ver cómo éste no ha sido ni por asomo el primero de sus pelotazos, afortunadamente la Fiscalía ha terminado por denunciar a Trinitario Casanova, aunque poco conseguirá si decide responder igual que lo hizo en lo que podréis leer en estos documentos adjuntos:

blueprime-el-dinamismo-espanol-en-20-pasos

blueprime-la-conexion-mediatica

 

 

 

 

 

Publicado en Economía y comercio internacional | Etiquetado: , , , | 2 Comentarios »

 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.