Por qué Turquía no debe entrar en la Unión Europea

El 2004 fue un gran año para Turquía por lo que se refiere a su posible ingreso como miembro de la Unión Europea (UE), fue entonces cuando quedó patente el acuerdo que abría las negociaciones para su ingreso en la UE. Estas negociaciones llegan tras 41 años en los que esta cuestión ha estado en la antesala de Europa.

Cualquier Estado que pretenda acceder a la UE no lo tiene permitido, hay una serie de condiciones que hay que destacar respetar. Todo Estado que pretenda presentar su candidatura deberá cumplir los requisitos establecidos en el artículo 49 del Tratado de la Unión Europea y los principios que se asientan en el artículo 6.1 del mismo.

  • El criterio político: la existencia de una democracia real y efectiva.
  • Criterio económico: que implica la existencia de una economía de mercado, así como la capacidad de enfrentar la presión competitiva propia de las fuerzas de este mercado.
  • Criterio del acervo comunitario: poder asumir las obligaciones derivadas de la adhesión, sobre todo aceptar los objetivos de la unión política, económica y monetaria.

Además de estos tres criterios, se alude a la situación geográfica del aspirante a miembro, éste debe ser un Estado Europeo (este criterio plantea algunos problemas interpretativos, ya que el propio TUE no define cuáles son las fronteras del continente europeo)

 Por ser el que más debate suscita al respecto nos centraremos en el primero de ellos.

¿Es hoy en día Turquía un Estado plenamente democrático?

Este proceso de negociaciones comenzó con una condición: Turquía debía reconocer a Chipre como Estado independiente, que entró a formar parte de la UE en mayo de 2004. La zona norte del país, turco chipriota, no ingresó a la misma  por este motivo.

El inicio de las negociaciones para la  entrada de Turquía en la UE estuvo a punto de fracasar como consecuencia de las exigencias de la UE acerca del reconocimiento chipriota. Es paradójico que Turquía pretenda formar parte de un “equipo” del que no reconoce a uno de sus componentes. El problema de Chipre, que sigue en fase de resolución, es una situación que dificulta mucho la adhesión de Turquía a la UE (como se dice, es el “muro de Berlín” actual), y que supondría una continua y fuerte tensión entre dos capitales: Atenas y Estambul.

Al margen del conflicto turco-chipritoa, no nos es desconocido que Turquía está lejos de ser la panacea en materia de derechos humanos. Para empezar, ess una gran verdad que Turquía tiene hoy grandes problemas en el respeto a los derechos de las minorías kurda y Armenia.

 Es cierto que este país ha hecho progresos, obviamente impulsados por el lógico interés de integrarse en la UE, no por la que debiera ser la verdadera razón: hacer de su Estado la democracia que el siglo XXI en el que nos encontramos exige que sea.

No obstante, siguen patentes graves vulneraciones a derechos básicos, sobre todo con respecto a la situación de las mujeres.  Y es que aunque el Gobierno ha aprobado nuevas leyes que endurecen las penas contra aquellos que maltratan o abusan de ellas, me pregunto si sirve de algo una ley si no hay una garantía real y efectiva, un compromiso firme que la respalde. Según Amnistía Internacional cerca del 50 % de las mujeres turcas han experimentado esta clase de violación de sus derechos esenciales.

Conviene recordar al respecto que en Turquía hay en trámite procedimientos judiciales contra Amnistía Internacional. Asimismo, las cuentas bancarias de la AI turca permanecen bloqueadas desde enero de 2007.  Es decir, estamos ante un país que está haciendo esfuerzos para ser insertado en una organización en la que prima el respeto a los derechos humanos, pero a la vez, hostiga y limita a un organismo internacional que vela por su cumplimiento.

Continúan siendo una realidad la tortura, los chantajes, los malos tratos y los homicidios llevados a cabo por las fuerzas de seguridad  y que siguen siendo impunes.  Las investigaciones de graves vulneraciones de derechos humanos por parte de agentes policiales están repletas de deficiencias, en consecuencia la justicia que protege a las víctimas es nula. Además de ello,  es diaria la denegación de asilo a refugiados de otros países.

No está tampoco, en manera alguna, lejos de la realidad la grave situación que los cristianos están atravesando en este país. Un país en el que la mayoría musulmana ahoga la voz de los cristianos, y no contentándose con ello, les discrimina, maltrata y obliga a profesar la fe islámica.

Por otro lado, no es pequeño el detalle de que la población en Turquía roza los ochenta millones de personas, esto supondría que, en caso de adherirse estaríamos hablando del país con  mayor población de la Unión (junto con Alemania y seguido de cerca por Inglaterra y Francia), lo que le situaría en una posición de privilegio en procesos como por ejemplo el de votación por mayoría cualificada en el seno del Consejo de la Unión, que sigue criterios demográficos, al igual que el número de parlamentarios que integran el Parlamento Europeo, que se rige por el mismo criterio. Es comprensible, además, el temor de muchos países ante una posible oleada de inmigración musulmana tras la incorporación, hablamos de 80 millones de personas con plena libertad de movimiento en países tan atrayentes como Reino Unido, Francia, España, Alemania…

 Se dice que Turquía inició una progresiva transición hacia los valores y cultura occidental a partir de las transformaciones impulsadas por Kemal Atatürk. Se dice que la occidentalización turca es evidente hoy en día y que aunque la mayoría de la población profesa la fe islámica, ésta es considerada moderada. Entonces, ¿por qué todo Occidente tiene miedo de decir una palabra más alta que otra en contra de cualquier punto tocante al Islam? En abril de este mismo año tuvimos un buen ejemplo de ello. Es un hecho que la revista Kaide de Al-Qaida es publicada abiertamente en Turquía y que alaba las acciones de terror de Al-Qaida.

Además, se pone en tela de juicio la gobernabilidad de Europa sin una reestructuración burocrática: si ya siendo 27 Estados es complicado alcanzar acuerdos en ciertas materias (sin ir más lejos aludo al fallido Tratado Constitucional) y dirigirse de forma unánime hacia unos objetivos comunes, no cabe esperar que esta situación mejore si seguimos añadiendo más Estados y más aún si se trata de candidatos asentados sobre condiciones culturales, políticas y religiosas tan distantes de la mayoría europea. Por ello, Turquía y muchos otros países que tras ella pretenden estar en la lista de espera de la Unión deberían tener en cuenta que existen otras alianzas económicas además de la UE. ¿No está MERCOSUR como eje latinoamericano?

No se trata de racismo, no se trata de un pensamiento europeísta endogámico y occidentalizado y no se trata de desprecio por otras culturas. Se trata de protegernos ante amenazas que hasta ahora han sido realidades. Se trata de exigir deberes y derechos, de exigir democracia.

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8 respuestas a Por qué Turquía no debe entrar en la Unión Europea

  1. Jorge dijo:

    Excelente, conozco Estambul es una divina ciudad pero es ciudad oriental no europea

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  2. salomearnaiz dijo:

    Muchas gracias por tu comentario Jorge, estoy totalmente de acuerdo ;)

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  3. eduardo dijo:

    Felicito al autor por la nota y la comparto. Aunque lo menciona en el articulo me gustaria agregar que otra condicion que le impuso el parlamento europeo en el 87 a turquia fue que hasta que no reconozca oficialmente el Genocidio Armenio de 1915 no podra ser miembro de la Union Europea

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  4. El Conciso dijo:

    El Conciso expresa la misma opinión que la politóloga Arnaiz, lo que no implica tirar la toalla en el diálogo incansable con los países extracomunitarios.

    Asimismo, añadiría un criterio más a los que se exponen arriba. Para que un país entre en la UE habría que tener en cuenta los criterios culturales, que están relacionados con los democráticos. Quiero decir, que a los europeos nos debe vincular algo más allá que a cualquir comunidad regida por intereses económicos. Pertenecemos a una cultura, por un lado, greco-romana, que ha quedado con el paso del tiempo imbricada en la judeo-cristiana.

    Turquía no conserva esta tradición. Y, parecen querer entrar en la UE sólo por criterios económicos. No obstante, el desacuedo nunca ha de expresarse de forma obstinada. Por el contrario, Turquía y su gente merece nuestro respeto, amor y abogar por su prosperidad y desarrollo en todos los sentidos, sobre todo en los contravalores de su pueblo.

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  5. Excelente artículo, aunque no comparto la mayoría de sus afirmaciones. No entiendo que Turquía “no deba entrar” en la UE, más bien creo que no debe entrar “aún”. Porque todos estos problemas en relación con los derechos humanos, así como el contencioso con Chipre, tienen solución. Y la entrada en la Unión puede ser un elemento estabilizador y que rebaje tensiones en el Mediterráneo.
    Lo que menos comparto es la crítica a las posibles “oleadas de inmigración musulmana”. En primer lugar, esto no tiene porqué ser así, ya que la libre circulación de personas podría limitársele a Turquía como se hizo con Rumanía, para evitar que una precipitada apertura de las fronteras produjese una avalancha humana. Además, me llama la atención que lo que preocupe sea la inmigración “musulmana” en particular, y no “turca” en general. ¿Será que no queremos ver más musulmanes en España, Francia y Reino Unido de los que ya hay? Evidentemente, el problema con Turquía es ese, porque en todo lo demás, no es menos europea que Grecia o Bulgaria.

    Saludos cordiales.

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  6. axxel dijo:

    Ojala y dios no quiera que turquia llegue a formar parte de la UE; se imaginan la cantidad de moros musulmanes por todos lados?
    Estoy seria una ecatonbe , un desastre total,
    Como nos vamos a entender con una cultura musulmana sanginaria y terrorifica?
    O me va decir alguien que los musulmanes en su mayoria son violentos e irrespetoso deos derechos humanos, su cultura choca con la nuestra esto es mas que evidente y se imaginan 80 millones mas de musulmanes transitando en la EU seria como aumentar el terrorismo islamico al 300% .
    Sucificiente tenemos con el terrorismo islamico que ya existe. Comerciemos con los musulmanes pero ellos en sus paises y nosotros en los nuestros.
    O como dicen por hay; juntos pero no revueltos

    Saludos desde suecia.

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  7. grobert dijo:

    Estoy de acuerdo turquia no debe formar parte de europa o la UE. Yo se que los gobernantes eupeos saben eso…

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