¿Tercera guerra mundial?

Recientemente Lord Meghnad Desai, destacado académico de la London School of Economics, sorprendió a los alumnos de un curso que ha tenido lugar este mes de noviembre en Madrid con el vaticinio de una previsible guerra en los próximos seis meses entre Japón y China. Quienes estábamos presentes, parecimos desconfiar unos segundos de nuestro inglés. Pero habíamos entendido bien: la disputa territorial que lleva ya varios meses omnipresente en todos los medios de comunicación y que ha revivido la histórica rivalidad entre estas dos potencias, parece confirmar no sólo que el poder económico mundial se ha desplazado hacia el Pacífico, sino que a ello acompaña también el desplazamiento de una tensión militar que puede estallar en cualquier momento. Lo cierto es que los recientes acontecimientos en relación con el nuevo mapa aéreo definido por China y los mensajes indirectos pero claros lanzados por Estados Unidos, así como la respuesta dada por el gigante asiático, caminan en esa dirección.  Y lo cierto también, es que el renombrado profesor no está solo, y son cada vez más quienes muestran cautela ante la tirantez de las relaciones chino-niponas. Sin ir más lejos, hoy Lluis Bassets ponía de manifiesto en un interesante pero  nada halagüeño artículo, una lectura bastante certera de lo que parece que se está moviendo en este lado del planeta.

Resulta especialmente atemorizante este horizonte si se tiene en cuenta el papel que China juega en el mundo y el que, sobre todo, va a jugar en las próximas décadas. Estados Unidos está mostrando su intención de dejar de ser la superpotencia que por todo el s.XX y hasta ahora ha sido: desde su revolución energética, pasando por Libia y Siria confirman la nueva estrategia del “leading from behind”. Paralelamente a esta realidad, China ha desplegado sus tentáculos de milenario imperio por todo el planeta en los últimos años de crisis mundial: desde América Latina a África, pasando por la deuda americana sin olvidar la española. El peligro de este intercambio de papeles entre las dos potencias reside en que a diferencia de Estados Unidos, China no es un país democrático, y por tanto confiarle el rol hobbesiano de guardián planetario es más que cuestionable en términos de efectiva seguridad global. Lo indiscutible es el ya patente despliegue de su influencia. Ha sido abrumador pero no lo hemos percibido hasta hace muy poco tiempo. Y, ahora además del enorme poderío económico, hemos de sumar al contador intenciones militares patentemente peligrosas.

Julián Pavón, profesor universitario español que ha cosechado un importante éxito académico en los últimos años tras sus trabajos sobre China, ha sido reconocido por su teoría acerca del por él denominado modelo de crecimiento parasitario chino. PARASITO: pacífico, rápido, silencioso, total. La disputa por las islas Senkaku (en japonés) pone ahora en cuestión el primero de esos ingredientes que conforman un acrónimo perfecto. China y Japón son dos países que han rivalizado entre sí históricamente, y las heridas de la segunda guerra mundial, profundamente agravadas en Manchuria, no han dejado de sangrar en la memoria china.

El arte de la guerra consiste en vencer sin necesidad de combatir, ese es el consejo que Sun Tzu dejaba como herencia a una civilización ya viva en el siglo VIII a.C. Y desde luego, la expansión económica de China ha sido espectacular desde los años 80 no sólo por las cifras de su PIB, sino por la bandera pacífica que ha ondeado durante estos años de deslumbrante esparcimiento. Ha sobrepasado a Europa y próximamente superará sin mucho esfuerzo a Estados Unidos, sin necesidad de haber desenfundado las armas del ejército más numeroso del mundo.

¿Seguirá este modelo pacífico ahora que la latente tentación bélica se está convirtiendo en una idea manifiestamente explícita? En opinión de Julián Pavón, un escenario de conflicto manifiesto es improbable, entre otras cosas porque la interdependencia económica y comercial entre ambos países convierte en desfavorable para los dos el inicio de un conflicto abierto. Ahora que China necesita más que nunca seguir creciendo y compatibilizar su expansión económica con una mayor socialización de los beneficios entre su propia población, parece poco probable que renuncie a los efectos positivos que por ejemplo, suponen las 25.000 empresas japonesas que están invirtiendo en China.

Ahora bien, que China es el mayor acreedor de prácticamente el mundo entero le confiere un apabullante poder, que en cierto modo se convierte en una suerte de cheque en blanco en su manejo de las relaciones internacionales. Tal y como Hillary Clinton respondió en una entrevista en 2009 a la pregunta de por qué EEUU no azuzaba con más intensidad a China en relación al respeto de los derechos humanos, “¿cómo vas a negociar presionando a tu banquero?”. Ya 1989, además de la caída del Muro de Berlín y la World Wide Web, dejó patente en Tiananmen que China disfrutaba de vía libre en la comunidad internacional para hacer de los derechos humanos lo que mejor le pareciera. ¿Por qué ahora, que incluso su poder de negociación es aún mayor, iba a ser distinto?

Cierto es que de un tiempo a esta parte comienza a hablarse del retroceso económico del gigante asiático. Sin embargo, lejos de verlo como un obstáculo a su crecimiento, yo me cuento entre aquellos que perciben este aparente freno como un calculado movimiento de China. En el Pleno del 18 Comité Central del Partido Comunista Chino se han lanzado una serie de reformas consensuadas por la élite china dirigidas a autoinflingirse un controlado crecimiento por debajo del 8% para los próximos años. Unas reformas que a su vez van a suponer un giro hasta ahora desconocido en la sociedad del país: progresivo abandono del hukou que ha creado una auténtica doble ciudadanía en China, un enérgico impulso a la iniciativa privada en la economía o una suerte de flexibilización de la política del hijo único que ha implicado importantes desafíos en términos demográficos al país asiático, están entre las más destacables.

China sabe muy bien adónde se dirige, tiene un plan trazado a largo plazo. La cuestión ahora es si el modelo parasitario de Julián Pavón va a ser puesto en entredicho en relación a la apariencia de potencia pacífica que China ha dado en los últimos años de exponencial crecimiento.

¿Escenario de tercera guerra mundial? Desde luego, las cartas están boca arriba.

 

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3 respuestas a ¿Tercera guerra mundial?

  1. Daniel dijo:

    Muy interesante. ¿Qué haremos al respecto?

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  2. Pues buen pregunta…

    Yo quiero confiar en que la red de interdependencias económicas y comerciales creada hará a los actores implicados pensarse muy bien dos veces antes de mover ficha en sentido desastroso…

    Lo que sí está claro es que China está preparada para un conflicto. En su último presupuesto el Ejército ha sido si no el mayor, por lo menos uno de los principales receptores de fondos públicos, y por lo demás, su poder de negociación con casi el mundo entero es impresionante.

    Frente a ellos… EEUU sigue siendo la primera potencia, confiemos en que no se duerma demasiado. Pero desde luego, la gran decepción en todo esto es Europa. Europa no se ha dado cuenta del despertar chino, y está subsumida en una crisis interna de la que sólo ensaya posibles estrategias de salida.

    Mientras China piensa a largo plazo y EEUU sigue siendo potencia mundial por ahora, Europa tiene problemas en casa que no sabe cómo solucionar, entre ellos el muy gordo que le espera por delante de las elecciones de mayo.

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  3. yohan charles dijo:

    En Los tiempos actuales que vivimos ya no devemos de de caer en la trampa de la guerra porque la guerra siempre ha sido un motivo de desestabilzar un pais para apropiarse de su socioeconomia deveriamos de aprender de la primera y segunda guerra mundial donde eeuu se corono vencedor y salvador sin sufrir realmente esta guerra estas dos grandes guerras han sido fomentados por eeuu para quedarse con el poder mundial recordemos que eeuu entra a ambas guerras al final de los conflictos y ahora nos preguntariamos porque esta sucediendo lo que sucede en el medio oriente; porque tanto conflicto y quien esta detras de esta violencia y porque; es de nuevo eeuu que codicia el petroleo del medio oriente y tambien porque estos paises del medio oriente amenazan con convertirse en paises ricos con ciencia y tecnologia es por eso que se esta fomentando tanta guerra en estos paises en la actualidad si vemos hay muchos muertos en estos paises y especialemnte jovenes que hubieran marcado el progreso cientifico del medio oriente detras de este genocidico esta tambien inglaterra que es el que contrata a los grupos reveldes en los paises de medio oriente pero devemos aprender de nuestro pasado hstorico y no ir a esta guerra que esta fomentado por los paises de eeuu e inglaterra y para su veneficio .

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