Morir sin nada que perder

Al mirar a Ceuta y Melilla durante las últimas semanas se comprenden las palabras de James Baldwin cuando afirmaba que la creación más peligrosa de una sociedad es la de un hombre que no tiene nada que perder.

Recientemente alarmaba el dato de que más de 80.000 personas están en Marruecos y Mauritania esperando el momento para cruzar la frontera y llegar a España en busca de un futuro mejor. Es por un lado la desesperación causada por las guerras y la pobreza, y por otro la imposibilidad de países como España de acoger a todos los que desean entrar a un país que les conceda una vida digna, lo que está generando este drama humano de enormes proporciones.

Cómo hacerle frente sin someter a un desafío imposible a los países de acogida es lo que está en pleno debate. Hay que partir de la idea de que existe un derecho humano reconocido por la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 a emigrar y elegir el lugar de residencia. Sin embargo, la entrada al territorio de otro Estado está condicionada por la propia soberanía que los países tienen sobre sus fronteras. Es en esta soberanía territorial donde se amparan las políticas que restringen la entrada de inmigrantes y que tan extendidas están en los tradicionales países de destino como Estados Unidos y Europa.

Estas políticas restrictivas han hecho del sistema global migratorio lo que Joaquín Arango ha bautizado como la era de la inmovilidad involuntaria: es decir, para poder inmigrar no basta con querer  sino que es necesario poder hacerlo a la vista de las barreras erigidas por los países de destino. Sin embargo y pese a tales restricciones la presión migratoria es una realidad al alcance de cualquiera que en un momento dado encienda su televisión o abra las páginas de internacional de cualquier periódico. El régimen de iure que impide la entrada de todos cuantos desean asentarse no ofrece una respuesta a la realidad que se vive en puntos como Ceuta o Lampedusa. Una política restrictiva no elimina por sí misma las presiones que inducen a emigrar a esas 80.000 personas que no tienen nada que perder.  ¿Hasta qué punto, por tanto, están funcionando las políticas restrictivas?

No puede sin embargo acusarse a los gobiernos de países como España, Italia o Grecia de no gestionar semejante desafío adecuadamente, ni abandonarles ante un reto que es común para todos los países de la Unión Europea. Es cierto que  aquí y allá se han cometido errores de desastrosas consecuencias, pero desde luego la Suecia de Malsmtröm no es el mejor punto geográfico para juzgar lo que se decide en Madrid, cuando además la emergencia es inminente y se enfrenta con escaso apoyo de los socios europeos.

Tristemente los países de acogida como España no tienen la capacidad de absorber toda la inmigración que llega o pretende hacerlo, sobre todo en un momento de crisis económica en el que el mercado de trabajo está completamente agotado y en proceso de reconversión y la explotación laboral del inmigrante irregular está a la orden del día con la consecuente violación de sus derechos y las serias repercusiones que esto implica para las arcas de la seguridad social. Sencillamente no se puede abrir de par en par las fronteras, pero tampoco es una opción responder con infructuosas políticas restrictivas o  permanecer impasibles ante el drama humano que impulsa a miles de personas a estar dispuestos incluso a perder su vida.

La pregunta es qué se puede hacer ante la gravedad de la situación. Reconozco que desde la tragedia de Lampedusa el pasado mes de octubre no he dejado de pensar en ello, en las personas que desesperadas aguardan en Melilla para llegar a donde creen que una vida mejor les espera, en aquellos que ahora mismo sienten haber realizado su sueño  porque esta noche embarcarán en una miserable patera de la mano de mafias despiadadas que a conciencia envían a la muerte. A corto plazo, de modo inminente sería complejo diseñar una estrategia que atajara este desastre con rapidez, a medio – largo plazo creo que sí hay cursos de acción y políticas que pueden ser implementadas:

  •  Codesarrollo: un ámbito muy olvidado de la política de cooperación al desarrollo y tildada en ámbitos académicos e intelectuales de política utópica más por comodidad que por genuino convencimiento de su inutilidad. Se debe hacer mucho más énfasis en la mejora de la educación en los países en desarrollo, porque de ello depende que se genere una inmigración más cualificada, que es realmente la que se pretende atraer desde Europa y desde Estados Unidos.
  • Mayor persecución de mafias que trafican con personas. Es necesario cuestionarse hasta qué punto las mafias están siendo objeto de prioridad por parte de la comunidad internacional y los cuerpos de seguridad de los distintos Estados de origen y destino, es fundamental su identificación y progresivo debilitamiento para una lucha eficaz no sólo contra los flujos de inmigración irregular, sino contra la sistemática vulneración de derechos humanos.
  • Recursos humanos para las Administraciones Públicas. La Administración Pública está en gran medida saturada y con necesidad de personal para llevar a cabo proyectos de gran envergadura, gestionar políticas e implementarlas. Las enormes restricciones en la convocatoria de oferta de empleo público no hacen sino entorpecer gravemente a unos poderes públicos que en muchas ocasiones se encuentran maniatados por la tan fácilmente solucionable falta de recursos. Se necesita una Administración a la altura de los desafíos que enfrenta, y contar con suficientes gestores y administradores públicos para ello es esencial.

Se ha discutido mucho acerca de si la inmigración es o no un problema. Desde luego, que haya personas muriendo porque no tienen nada que perder no es un problema, es una catástrofe.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Pobreza, desarrollo y más y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s